domingo, 20 de julio de 2014

Debut en el fútbol chileno

Debut de la Universidad de Chile. FOTO: Henry Macho
Aunque siempre quise aprender del fútbol suramericano, jamás pensé que mi encuentro con él en esta etapa de mi vida sería tan rápido. Mi primera aventura como periodista fue un partido de la U de Chile, precisamente hoy, 20 de julio de 2014, una fecha que jamás olvidaré porque no sólo volví a lo mío sino que me llevó a recordar mi primer partido en el Olímpico de la UCV.

Aunque esa vez no fue tan traumática como ésta, estar en una situación similar me causó mucha gracia. Cuando llegué al coso de Caracas, me impactó la fanaticada, los colores y los cánticos, pero a nivel de infraestructura se me hizo fácil saber en dónde me podría sentar, enchufar mi notebook y comenzar con mi labor. Pasado el tiempo, ya ni notebook llevaba, todo lo hacía con mi teléfono y comencé a interactuar con la gente, aprender de mis colegas y crear mi criterio propio.

Días antes de enterarme que me aprobarían la credencial, estaba investigando y leyendo sobre el fútbol chileno y me encontré con que la U de Chile no tenía sede propia. En mi ignorancia sobre el tema, pregunté a un amigo –fanático del Colo Colo- si esta información era o no certera. Resulta que después de muchas carcajadas virtuales, me dijo que sí, que a pesar de que jugaban constantemente en Nacional, ellos no tenían cancha propia y a eso se debía tanto “trolleo” o chalequeo.

Panorámica Estadio Santa Laura SEK, minutos antes de comenzar el partido. FOTO: @Silvanna_Panza
Llegue entonces al Santa Laura SEK, la cancha de la Unión Española y desde que entré noté la diferencia. La seguridad en el recinto era impresionante. Se había trancado todo el perímetro que rodeaba al Estadio más la cuadra siguiente. Para ingresar a este perímetro, cada zona tenía su entrada particular. Nunca la gente que iba a gradas se toparía con la que iba a tribuna, por ejemplo. Luego, para poder ingresar al Estadio, era otro proceso. En mi caso, encontrar la entrada de prensa fue todo un colirio por mi poca experiencia en el tema. Mostré mi credencial unas cuatro veces antes de poder acceder al área de los asientos. Estaba extasiada con lo que veía.

Luego de recorrer el Estadio completo que alberga poco más de 18 mil personas, encontré a uno de los integrantes de la jefatura de prensa de la U quien se encargó de señalizarme en dónde podría tomarle nota a la “formación”. Ah, ése fue otro problema, nadie me entendía cuando de “alineaciones” le hablaba, era “formación” del local, “formación” del visitante. Un papel pegado en la puerta del camerino de ambos conjuntos.

Bien, ya tenía las “formaciones” de ambos equipos, ya estaba lista para sentarme, observar el partido y armar mi crónica. Ahora la pregunta era: ¿En dónde me siento? Volví a recorrer el Estadio buscando el lugar adecuado para hacer mis labores. Mi temor en preguntar era que me vieran como estúpida, pero más estúpido es quien no pregunta. Esto lo entendí luego de pasar 10 minutos dando vueltas y llegando al mismo lugar.

Hasta que vi la luz. Una amable señora encargada de la logística del partido me explicó que como no estaban en “su estadio”, -entiéndase que para ellos, Nacional es su casa- podía sentarme en donde mejor me pareciera. Y fue allí en donde terminé rodeada de puros fanáticos eufóricos gritando obscenidades al rival contrario y desbordando una especie de pasión desmedida hacia el fútbol. Ahí, por primera vez desde que llegue a Santiago, Al fin me sentía como en casa.




1 comentario:

  1. Bien feita otra venezolana más que le pone un mundo afuera.. pronto nos vemos en chile cuidate.. by garu

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