Todos los seres humanos solemos
obedecer a una rutina diaria. Sobre todo después de haber salido de la
Universidad en donde nuestra principal prioridad es conseguir un buen trabajo,
que nos guste y comenzar a hacer dinero. Ya después nos ponemos metas a corto y
largo plazo. Como por ejemplo: Planificar un viaje, hacer una familia,
casarnos, comprar una casa y un auto, tener una vida llena de dicha y darles
buenos ejemplos a nuestros hijos.
Pero, ¿Qué pasa cuando un día te
levantas y te das cuenta que te aburriste de la rutina? Trabajar para pagar
cosas o ahorrar para el futuro. Te ves inmerso siguiendo a gente a la cual
admiras por las redes sociales y quisieras tener sus vidas porque, según lo que
publican, se ven más interesantes que las nuestras.
Llega un punto en el que te das
cuenta de que definitivamente tienes que hacer algo para cambiar tu presente. Y
es así cuando desperté y de repente tenía la mejor idea del mundo. Una que se
acoplaba muchísimo a mi personalidad y que podía explotar al máximo porque
conocía el tema. Pensar en que no resultaría era
condenarla al fracaso de inmediato. Entonces, había que hacerlo. ¡Total, no hay
nada que perder!
Desde mi llegada a Santiago de
Chile no he hecho más que trabajar, trabajar y seguir trabajando. Tuve 10 días
de vacaciones porque prácticamente rogué para que hicieran una “excepción” por
mí y me permitieran no partirme el lomo trabajando durante 10 días y… No tenía
dinero. O sea, dormí todo el día por esos 10 días porque simplemente no había
dinero para hacer cualquier otra cosa. ¡Me quería matar!
Ya pasó mucho tiempo desde esa
terrible experiencia y ahora me encuentro frente al computador con un proyecto
magnifico y… Diferente. De esos que surgen de la nada cuando despiertas por la
mañana. ¡Tal cual! Hoy, he decidido vivir de otra manera mi vida sin descuidar
lo que he construido hasta los momentos porque, si bien no he tenido los dos
años más divertidos en el sentido de salir, viajar, conocer y derrochar dinero,
he hecho otro tipo de cosas. He crecido como persona y como profesional, tengo
mi casa, me voy a casar y mi relación amorosa está por los cielos y eso es
mucho más importante que el hecho de “tener mucho dinero y derrocharlo”.
Pero mi idea es hacer algo más
conmigo misma. Encontrarle una solución a mi aburrimiento y mi rutina diaria.
Acabar con la depresión inútil de no poder dedicarme de lleno al periodismo
deportivo porque nunca hay vacantes. No quiero llamarlo fracaso, pero ¿Cuál otro sinónimo se le puede dar al
hecho de enviar CV constantemente y tener sobre los hombros coberturas de eliminatorias
mundialistas, jefaturas de prensa, cobertura de torneo nacional de fútbol,
producción de radio, experiencia periodística en impreso y On line y, aun así,
no conseguir entrar al rubro y tener que buscar otra rama para poder vivir?
No me mal interpreten. No estoy
aburrida de mi trabajo, no estoy decepcionada de mí misma, no estoy “frustrada”
con la vida. Simplemente estoy en un proceso de transe. De ver el vaso medio
lleno en vez de medio vacío, como lo hacía antes. La palabra fracaso no me
molesta para nada. No me considero una fracasada por no dedicarme al deporte
actualmente. Solamente no he llegado al medio adecuado pero, es hora de hacer
algo y cambiar esta perspectiva.
Ahora es cuando viene lo bueno.
¡Sí, esa idea que se me ocurrió La llevaré a cabo, cuésteme lo que me cueste!
Es una forma de dedicarle mi día a día al deporte, sin abandonar mi trabajo
actual, y hacer algo diferente con mi vida. Aprender otras cosas, superar
temores, salir de la zona de confort que es mi cama, mi almohada y mis
frazadas, dejar las excusas y VIVIR así estemos en invierno.
Veré el deporte como un hobbie. Así es. Semana a semana,
practicaré un deporte diferente. Viviré una experiencia diferente y les contaré
de qué se trata. A ver si así se animan a formar parte de esa experiencia.
No soy una erudita de los
deportes, a duras penas sé andar en bici y no caerme de los patines. Pero
precisamente eso es lo que me motiva a intentar vivir de manera diferente. Como
dije antes, cambiaré mi día a día: Sumaré experiencias divertidas a mi palmarés.
Sí, sé que hay gente mucho más “pro”
que hace todas esas cosas. ¿Pero saben qué no hay? Un blog de “alguien normal” que
hable de eso. Daré alternativas de cómo salir de la rutina y cómo hacer deporte
diferente sin preocuparse del hecho de “ser fitness” o “hacer dieta” o incluso
ir al gimnasio porque es moda y porque tengo instructor. No. Será una propuesta
diferente contada a partir de mi experiencia.
No tengo fecha de inicio porque esto
es algo que lleva trabajo. Pero, como buena periodista que considero que soy,
ya me tomé el tiempo de investigar las academias que dictan innumerables deportes
para contactarlos y comenzar con la faena.
Si la montaña no va a Mahoma;
Mahoma va a la montaña. El verdadero éxito está el construir un futuro prodigioso
a partir de las experiencias que vivimos en el presente. Entonces, ¡Go x it!
Pronto tendrán más detalles del
proyecto, pero es un hecho. ¡Mi vida está a un paso de cambiar! ¿Te animas a
cambiar la tuya también?
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