Hoy continuamos con la segunda actividad de mi lista. En esta oportunidad nos dirigimos hacia el parque Metropolitano de Santiago en donde pudimos disfrutar de una entretenida jornada de trekking en el Cerro San Cristóbal de nuestra ciudad de residencia, Santiago de Chile.
La actividad fue bastante
interesante. Se mezcló el deporte y el trekking con un poco de la historia
santiaguina, cosa que nos permitió aprender más de la ciudad que nos acogió
hace no más de dos años.
Durante el recorrido para llegar
hasta unos de los miradores de Pablo Neruda, íbamos haciendo paradas en donde
nuestro guía nos explicaba un poco más acerca de ese determinado sitio en donde
estábamos. Por ejemplo, nuestra primera parada fue en el Jardín Mapulemu en
donde nos explicaron un poco más cómo se conformaba la cuenca de Santiago
geográficamente.
Así siguió nuestra caminata y
conocimos otros lugares preciosos: Plaza Antillén y finalmente el mirador de
Pablo Neruda en donde contemplamos el atardecer. La actividad en sí buscaba concientizarnos
acerca de la contaminación ambiental. Para nadie es un secreto que Santiago no
cuenta con el fenómeno de “vientos alisios”, que sí tenemos en Venezuela, y por
ende la contaminación queda “encapsulada” en el aire formando una especie de “telilla”
que oscurece el cielo de la ciudad y afecta enormemente en la salud de quienes
vivimos acá.
Como dije anteriormente, fue
bastante interesante la actividad. Y lo mejor fue el hecho de mezclar un sitio
ecológico tan icónico como el Cerro San Cristóbal, con la actividad física más
común: El trekking.
La ruta marcó una distancia de cuatro
kilómetros de ida y cuatro más de vuelta. En total fueron 8 kilómetros los que
recorrimos hoy. A esto hay que sumarle el entrenamiento de ayer y en teoría,
fue un excelente inicio de actividades para mí.
Si me preguntan cómo me siento
físicamente, no puedo mentirles ni porque me encuentre detrás de un monitor:
Estoy físicamente adolorida. Pero podría estar peor. ¿Por qué? Fácil. Después
de estar tanto tiempo sin entrenar y pasar tanto tiempo en la comodidad de mi
casa, mi cuerpo entró en un estado de pasividad del que, obviamente, me ha
costado reponerme.
Si bien me duele todo, el dolor
no es tan intenso. ¿Por qué? Porque fui inteligente y no me tomé un día de
descanso sino que hoy volví a entrenar por lo que apacigüé un poco las
molestias físicas.
Una vez comentada mi experiencia
de hoy, me gustaría aprovechar la oportunidad para hablarles un poco del trekking.
Primero, tenemos que saber de qué se trata y no es más que el excursionismo o
senderismo: Caminar y hacer deporte en las
montañas, con un contacto inminente e íntimo con la “Pachamama” (naturaleza
en lenguaje indígena).
Hacer este tipo de actividades
trae consigo un sin fin de beneficios y estos se ven según la dificultad con la
que sea practicado el deporte.
En un primer lugar, es un deporte
muy accesible. No se necesita más que un buen par de zapatos para comenzar a
practicarlo. En segundo lugar, el trekking por su amigabilidad con la
naturaleza, lo hace un deporte divertido apto para todas las edades y esto
suele atraer en demasía a las diferentes personas que quieren comenzar a
practicarlo, bien sea por hobbie o por entrenamiento.
La página Web “Sano y Natural”, explica
que el trekking aumenta la eficiencia del corazón. Esto quiere decir que “El órgano late menos veces por
minuto pero bombea más sangre al cuerpo”. Otro beneficio es que disminuye la
presión arterial cuando hacemos grandes esfuerzos físicos. La misma web explica
que las células musculares también se benefician ya que aumenta la cantidad de
venas pequeñas que recorren el cuerpo para nutrir y enviar óxigeno.
Además, este deporte te ayuda a
quemar mucha grasa y a utilizarla como combustible, sobre todo cuando se camina
largas distancias por tiempos muy prolongados. Este punto es muy importante
porque es aquí cuando el trekking ayuda muchísimo a evitar la obesidad y por
ende a evitar que las arterias se llenen de grasa y provoquen un infarto.
Otro beneficio que obtenemos al
momento de hacer trekking es que aumentamos en un 100% nuestra resistencia y
podemos aguantar por más tiempo las dificultades del deporte y pasar al
siguiente nivel: Aumentar la cantidad de kilómetros a recorrer y a hacerlo por
más tiempo.
Pero esto no es todo, practicando
trekking podemos eliminar toxinas y renovar células y así mejorar nuestra piel
y darle más oxígeno. El camino por el que andamos al practicar este deporte es
irregular por lo que nos vemos obligados a descender y ascender constantemente
y, al hacer esto, estamos fortaleciendo nuestros músculos y mejorando nuestras
habilidades motoras.
Podría pasar toda la noche
enumerándoles las grandes ventajas que trae consigo el hecho de tomar el
trekking como un hábito. A nivel psicológico, el estar en contacto con la
naturaleza practicando este deporte mejora nuestra salud mental. Nos ayuda a
envejecer más lento y, a nivel respiratorio, funciona como una desintoxicación
total de nuestros pulmones. ¿Ven? Hacer trekking es súper bueno y súper fácil.
Aquí en Santiago de Chile, le ponen especial atención a este tema, sobre todo
por la contaminación tan “heavy” que se vive día a día. Haz trekking. Tómalo como un hábito: Ayuda a tu cuerpo.
Mención especial.-
Quiero aprovechar la oportunidad para recomendar
a “Senderos de Chile”, una institución encargada de planificar constantemente
diversos planes de senderismos para que las personas se vayan conectando con la
naturaleza y con quien hicimos el recorrido hoy por el Cerro San Cristóbal. Tienen
como objetivo convertirnos en agentes de cambio. Todo en beneficio de Santiago
y de nuestra Pachamama.







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