martes, 15 de septiembre de 2015

Humildad vs expectativas de entrenamiento

Se me ocurrió este título en particular para reflejar mi situación deportiva del fin de semana pasado, el cual más que calificar de “fracaso”, lo llamo: Lección de vida.

Sí, una lección pues, confiándome de mis habilidades y de mi comienzo glorioso en el deporte, decidí subir en bicicleta el Cerro San Cristóbal. Para quienes no lo conocen, el cerro San Cristóbal es uno de los lugares más siginificativos de la capital santiaguina, siendo el más visitado por los chilenos y extranjeros para hacer deporte.

Tiene una altitud de 880 msnm. Considerando que en oportunidades anteriores subía el Ávila – Waraira Repano – de mi ciudad, Caracas, y la cual se ubica desde 120 a 2800 msnm, el Cerro San Cristóbal no debería ser mayor problema para mí. Y en efecto, si bien es duro y es muy buen entrenamiento, el Cerro San Cristóbal no debería ser mayor problema.



Ir en bicicleta, es la maldición. Aprendí a admirar a quienes logran llegar a la cima y sé que en algún momento también lo haré. Pero esta situación me hizo caer en cuenta de que se necesita una previa preparación para asumir un reto tan grande. Como dije antes, no me sentí una fracasada por bajar de mi bici a los 800 metros, al contrario, me sentí una persona consciente y, durante mi subida a pie, medité sobre lo que es ponerse un verdadero reto.

Yo ahora tengo un reto claro: Lograr llegar a la cima en bicicleta. Pero para eso, debo prepararme, contar con el mejor equipo posible, es decir, “tunear” mi bici, y ponerme la meta clara: Hoy, debo llegar a la cima y no abandonar cuando ya no tenga aliento.



De ese fin de semana y de ese entrenamiento en particular, destaco la distancia que recorrí, tanto a pie como en bicicleta por la ciudad. Luego de bajar del cerro, dimos vueltas por Santiago y como anécdota, creo que de tanto rodar, ya no nos costará tanto llegar al Parque Bustamante.



De este fin de semana me quedo con la lección aprendida de que no hay que alcanzar algo en la vida para impresionar a nadie, no hay que sobre estimarse y creernos Dios. Al contrario, hay que hacer las cosas con sacrificio, humildad y esfuerzo. Sólo así, lograremos finalmente saborear el éxito de la cima.

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