Santiago como ciudad se presta
para hacer muchas actividades al aire libre. La más común y más practicada por
la sociedad en general es manejar bicicleta. Si bien aún estamos en invierno,
hoy fue un día totalmente atípico, la temperatura se mantuvo en 24 grados y ha
sido el día más agradable en mucho tiempo.
Fue un excelente día para andar
en bicicleta, pasear por los parques y aprovechar la majestuosidad de una ciudad
como ésta que mezcla en sus calles un poco de la modernidad que los caracteriza
con la insipiente historia que los define.
En conjunto con un amigo y mi
prometido, decidimos pasar un sábado diferente y acompañando la onda ésta que
me dio por hacer deporte, por qué no aprovechar y comenzar ahora mismo. ¿Si es
un hobbie, por qué debo esperar tanto tiempo para comenzar a experimentar y a
vivir experiencias diferentes a nivel deportivo? ¿Cierto?
Entonces, desempolvamos las “cletas”,
le dimos una revisión técnica previo a la faena y decidimos visitar un parque
nuevo que se inauguró en la capital hace unos tres o cuatro meses: Parque Fluvial Renato Poblete. Uno que
me queda a cinco kilómetros y medio desde casa y que, en total, nos permitiría
recorrer unos 11 kilómetros más o menos. ¡Nada mal para mi primer día!
Lo primero que tengo que comentar
es el estado de la vía. De 10 puntos, le doy los 10. Desde la Moneda, tomamos una
ciclo vía que nos dejó prácticamente en el parque. Nada qué lamentar. Salvo unas
piedrecillas que se nos atravesaban de vez en cuando, pero nada grave.
El parque como tal, impecable,
limpio. Como la mayoría de las cosas en esta ciudad. Muy tranquilo y para
aprovechar en familia. Caminerías amplias y en buen estado. Espectacular para
estrenar ese pavimento lisito en patines. ¡Pronto, pronto!
De ida tuve otro de esos “encuentros
conmigo misma”. Si bien iba acompañada, en un momento sentí que éramos mi
bicicleta de niña, el viento y yo. Suena un poco cursi, pero cualquiera que
maneje bicicleta se sentirá de la misma manera.
Montar bicicleta te permite
admirar el paisaje, respirar un poco de aire puro en el parque y, como si fuera
poco, es uno de los mejores ejercicios que existen actualmente. Si te fastidia
ir al gimnasio, andar en bicicleta es lo tuyo.
Funciona como un excelente
ejercicio cardiovascular que fortalece el corazón. Mientras pedaleamos
participan nuestros músculos y nuestras articulaciones. En internet leí que
está “científicamente comprobado y demostrado que la intensidad del ejercicio
realizado al montar en bicicleta, aporta excelentes beneficios a nuestra salud”.
Si lo tuyo es buscar una manera
de tonificar, entonces ir en bicicleta te ayuda, pues pedaleando una media hora
puedes entrenar los cuádriceps y tonificar los glúteos.
Además, montar bicicleta es el
paquete completo: Ejercitas pecho, espalda, hombros, muslos, nalgas y
pantorrillas. En conclusión, la bicicleta es uno de los ejercicios más
completos que mantiene nuestro cuerpo activo la mayor parte del día.
La página web Granabike, escribe
en su portal que montar bicicleta puede reducir hasta en un 50% el riesgo de
infarto. ¡Imagínate cómo podría cambiar tu vida dedicándole unos minutos al día
a andar en bicicleta!
Un informe de “Salud y Bienestar”
elaborado por el Centro de Salud de la Universidad Alemana del Deporte, explica
que la bicicleta no sólo es beneficiosa a nivel corporal sino que también es
capaz de reducir la depresión. Citan textualmente que: “Montar bicicleta es uno
de los mejores antidepresivos naturales que existen”.
En este mismo informe, aseguran que
si bien los beneficios de montar bicicleta comienzan a sobresalir unos 20
minutos después del pedaleo –así uno no los note inmediatamente-, se recomienda
dedicarle de 45 a 60 minutos al día, tres veces a la semana.
Andar en bici te aporta muchísimo
en todos los sentidos: Tanto físico como mentalmente. Pero también se debe
tomar en cuenta que debes utilizar los implementos adecuados para evitar
lesiones en caso de que tengas algún accidente.
Por ejemplo, hoy, durante mi recorrido
a casa después de 2 horas andando en bici, tomé mal una acera y me caí. ¿Las
consecuencias? Unos raspones en mis rodillas. Y todo por no usar el casco y las
rodilleras. Por fortuna, no pasó a mayores.
Entonces,
en conclusión: Manejar bicicleta es bueno en todos los aspectos. Es un
ejercicio agradable y te permite armonizar con la naturaleza. ¿Por qué no
intentarlo, cierto?